BUENA GOBERNANZA COOPERATIVA

Resumen: El presente artículo analiza los fundamentos jurídicos y estructurales del buen gobierno cooperativo a partir de los principios que informan la economía popular y solidaria, así como las particularidades que distinguen a este modelo de gobierno del gobierno corporativo tradicional.

  1. Marco normativo y principios rectores:

La Ley Orgánica de Economía Popular y Solidaria (LOEPS) establece en su artículo 4 los principios que rigen a las cooperativas, entre los que destacan el control democrático de los socios, la participación económica equitativa y la autonomía institucional. Estos principios constituyen el basamento axiológico sobre el cual se erige la estructura de gobierno cooperativo, caracterizada por la adhesión voluntaria, la no discriminación y la propiedad común del capital.

El gobierno cooperativo se configura como un conjunto de instituciones y normas destinadas a facilitar el cumplimiento de los fines sociales, previniendo conflictos en el núcleo básico conformado por asociados, representantes, directivos y gerencia. A diferencia del gobierno corporativo —orientado a la protección de accionistas e inversores—, el gobierno cooperativo busca la vigencia efectiva de los valores y principios cooperativos, garantizando los derechos de participación, transparencia informativa, voz y voto de los asociados.

  1. Gobernabilidad y gobernanza cooperativa

La gobernabilidad cooperativa implica la capacidad de interrelación y equilibrio entre los órganos internos: Asamblea General, Consejo de Administración, Junta de Vigilancia y Gerencia. Este equilibrio resulta esencial para proteger los intereses de los asociados y asegurar la estabilidad institucional. Los requisitos fundamentales para su viabilidad son la legitimidad, la eficacia y la sujeción al estado de derecho.

Por su parte, la gobernanza estudia los mecanismos mediante los cuales se toman y ejecutan las decisiones estratégicas, determinando los actores involucrados y los procesos de rendición de cuentas. En el ámbito cooperativo, la transparencia constituye una obligación inherente a gobernantes, administradores y funcionarios, cuya inobservancia conlleva la pérdida de credibilidad y el consecuente debilitamiento institucional.

  1. Problemáticas recurrentes y lineamientos de mejora:

La experiencia evidencia problemas comunes en la gestión cooperativa: comunicación ineficiente entre Consejo de Administración y Gerencia; roles no definidos claramente; participación insuficiente de la Asamblea General; ausencia de mecanismos de rendición de cuentas; y conflictos de interés entre asociados y directivos. Estas falencias menoscaban la identidad de las bases con la cooperativa y pueden derivar en abuso de poder.

Las recomendaciones de organismos multilaterales como la OCDE, aplicables al ámbito cooperativo, enfatizan: el respeto a los derechos de los asociados y su tratamiento equitativo; la clara delimitación de funciones y responsabilidades administrativas; la transparencia e integralidad de la información; y la comunicación efectiva con los públicos interesados. Adicionalmente, se requiere educación permanente en valores cooperativos, mecanismos electorales transparentes y la conformación de comisiones que promuevan la participación asociativa.

  1. Conclusiones

El buen gobierno cooperativo exige una estructura organizativa que armonice las competencias de sus órganos internos, garantizando la representación genuina de los asociados y la adopción de políticas administrativas evaluables. Solo mediante la observancia de estos lineamientos podrá la cooperativa cumplir su cometido de desarrollo sostenible comunitario, fundamentado en la confianza, la transparencia y la integridad institucional.

 

Elaborado por:           Ab. Grace Chiriboga Erazo

                                    Coordinadora del Área de Derecho Financiero y Cooperativismo

                                    Fexlaw Abogados.

                                   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GOOD COOPERATIVE GOVERNANCE

 

Abstract: This article analyzes the legal and structural foundations of good cooperative governance based on the principles that inform the popular and solidarity economy, as well as the particularities that distinguish this governance model from traditional corporate governance.

 

  1. Normative Framework and Governing Principles

 

The Organic Law of the Popular and Solidarity Economy (LOEPS) establish in its Article 4 the principles governing cooperatives, among which the democratic control of members, equitable economic participation, and institutional autonomy stand out. These principles constitute the axiological foundation upon which the cooperative governance structure is built, characterized by voluntary membership, non-discrimination, and common ownership of capital.

 

Cooperative governance is configured as a set of institutions and rules designed to facilitate compliance with social purposes, preventing conflicts within the basic nucleus formed by members, representatives, directors, and management. Unlike corporate governance —oriented toward the protection of shareholders and investors— cooperative governance seeks the effective enforcement of cooperative values and principles, guaranteeing the rights of participation, informational transparency, voice, and vote of the members.

 

  1. Governability and Cooperative Governance

 

Cooperative governability implies the capacity for interrelation and balance among internal bodies: the General Assembly, the Board of Directors, the Supervisory Board, and General Management. This balance is essential to protect the interests of members and ensure institutional stability. The fundamental requirements for its viability are legitimacy, effectiveness, and adherence to the rule of law.

 

For its part, governance studies the mechanisms through which strategic decisions are made and executed, determining the actors involved and the accountability processes. In the cooperative sphere, transparency constitutes an inherent obligation for governors, administrators, and officials, whose non-observance entails the loss of credibility and the consequent institutional weakening.

 

  1. Recurring Problems and Improvement Guidelines

 

Experience reveals common problems in cooperative management: inefficient communication between the Board of Directors and Management; unclearly defined roles; insufficient participation of the General Assembly; absence of accountability mechanisms; and conflicts of interest between members and directors. These shortcomings undermine the identity of the membership base with the cooperative and may lead to abuse of power.

 

The recommendations of multilateral organizations such as the OECD, applicable to the cooperative sphere, emphasize: respect for the rights of members and their equitable treatment; the clear delimitation of administrative functions and responsibilities; transparency and comprehensiveness of information; and effective communication with interested parties. Additionally, permanent education in cooperative values, transparent electoral mechanisms, and the formation of committees that promote member participation are required.

 

  1. Conclusions

 

Good cooperative governance requires an organizational structure that harmonizes the competencies of its internal bodies, guaranteeing the genuine representation of members and the adoption of evaluable administrative policies. Only through observance of these guidelines will the cooperative be able to fulfill its mission of sustainable community development, founded on trust, transparency, and institutional integrity.

 

Elaborado por:           Ab. Grace Chiriboga Erazo

                                    Coordinadora del Área de Derecho Financiero y Cooperativismo

                                    Fexlaw Abogados.