El Aeropuerto Ecológico de Galápagos incorpora esta iniciativa internacional para ofrecer una experiencia de viaje más empática, accesible e inclusiva a pasajeros que pueden requerir tiempo, comprensión o asistencia adicional.
Baltra abre una nueva puerta a la inclusión. Con la participación de los distintos actores que integran la comunidad aeroportuaria, el Aeropuerto Ecológico de Galápagos realizó el lanzamiento oficial de Hidden Disabilities Sunflower, una iniciativa internacional que permite a las personas con discapacidades o condiciones no visibles identificarse voluntariamente mediante el símbolo del girasol.
Durante el acto, Sara Santana, gerente de Recursos Humanos, destacó que este distintivo no busca revelar diagnósticos ni exige explicar una condición; por el contrario, ofrece una forma discreta y respetuosa de comunicar que una persona puede requerir más tiempo, paciencia, comprensión o asistencia durante su experiencia en el aeropuerto.
La iniciativa nació en 2016 en el aeropuerto de Gatwick, en Londres, ante la necesidad de encontrar una forma sencilla y respetuosa de reconocer a pasajeros cuyas necesidades de asistencia no siempre son evidentes.
Desde entonces, el girasol se ha convertido en un símbolo internacional de inclusión y se ha extendido por aeropuertos, sistemas de transporte, comercios, instituciones y organizaciones alrededor del mundo. La adhesión al programa es voluntaria, tanto para quienes deciden utilizar el distintivo como para las organizaciones que se comprometen a reconocerlo y generar entornos más comprensivos y accesibles.
Con esta incorporación, Galápagos se suma a una red global de más de 220 aeropuertos comprometidos con Sunflower, llevando esta iniciativa a uno de los destinos turísticos más reconocidos del mundo a través del primer aeropuerto ecológico del planeta.
El compromiso de toda la comunidad aeroportuaria permitirá que el girasol trascienda como distintivo y se convierta en una verdadera cultura de servicio, ampliando el concepto de sostenibilidad: cuidar el planeta y también a quienes lo recorren, la verdadera accesibilidad comienza cuando aprendemos a ver aquello que no siempre es visible.