Cuando se habla de sostenibilidad en el sector de la salud, la conversación suele centrarse en la eficiencia energética, el ahorro de agua o la gestión de desechos sanitarios peligrosos y especiales. Sin embargo, existe una dimensión menos visible y cada vez más relevante: la economía circular como una herramienta práctica para proteger el ambiente y la información del paciente.
En un hospital, los residuos aprovechables no son únicamente materiales que pueden reincorporarse a nuevos ciclos productivos, sino que forman parte de una dinámica operativa que sostiene procesos administrativos, logísticos, documentales y de abastecimiento, indispensables en el sector sanitario. Gestionarlos adecuadamente representa una oportunidad para reducir el consumo de recursos naturales, pero también una responsabilidad que va más allá de la esfera ambiental.
En el Hospital Vozandes Quito entendemos que la sostenibilidad no termina cuando los residuos y desechos son segregados correctamente, como parte de nuestro valor institucional de Responsabilidad Social y Ambiental, la verdadera responsabilidad comienza cuando aseguramos que cada material aprovechable continúe una cadena de gestión segura, trazable y técnicamente adecuada hasta su revalorización.
Este enfoque nos ha permitido recuperar más de 62 toneladas de materiales entre 2019 y 2025, evitando que terminen en rellenos sanitarios y reintegrándolos en calidad materia prima para nuevos procesos productivos. Aunque estas cifras reflejan un aporte concreto a los procesos de economía circular y a la reducción de desechos comunes, el impacto trasciende del beneficio ambiental a una instancia de responsabilidad corporativa en el manejo seguro de información confidencial.
La materialización de esta estrategia se logra mediante la educación ambiental institucional y las alianzas con gestores ambientales calificados que garanticen la recuperación de materiales bajo criterios de seguridad, confidencialidad, trazabilidad y protección de datos. De esta manera, una acción tan cotidiana como clasificar papel, cartón o plásticos, trasciende de un hábito corporativo a iniciar un proceso productivo que genera un impacto positivo y simultaneo entre la protección del ambiente y la protección de la información.
En el sector de la salud, una de las áreas de mayor riesgo operacional es la gestión de información generada durante todo el ciclo de atención a un paciente, de cada etapa, se derivan documentos que contienen datos personales e información corporativa sensible cuya protección, cadena de custodia y eliminación segura constituye una obligación legal y ética para cada institución de salud. En este contexto, la economía circular se vuelve una herramienta estratégica que no solo responde favorablemente a los principios de seguridad de datos personales, conservación, responsabilidad proactiva establecida en la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales, sino que permite generar valor ambiental a la institución sin comprometer la seguridad de los datos, integrando sostenibilidad, cumplimiento normativo y gestión del riesgo documental en una misma decisión.
En un contexto donde las organizaciones son llamadas a generar valor ESG de manera integral, la economía circular demuestra que los residuos no son el final de un proceso, sino el inicio de nuevas oportunidades. Impulsar prácticas de economía circular en el HVQ contribuye de manera directa e indirecta a la eficiencia operativa, la conservación de recursos naturales, el mantenimiento de los servicios ecosistémicos y al manejo seguro de información.
Fuente: Servicios Auxiliares y Gestión Ambiental del HVQ.